La historia de las fiestas de San Bernabé es el relato de un asedio épico que ocurrió en 1521. No es solo una celebración religiosa, sino el recuerdo de la resistencia de Logroño frente al ejército francés.
El origen: El Sitio de Logroño (1521)
En mayo de 1521, un potente ejército francés enviado por Francisco I atravesó los Pirineos e invadió Navarra. Su siguiente objetivo era Castilla, y Logroño era la puerta de entrada. Unos 30.000 soldados franceses, al mando de André de Foix (Señor de Asparrot), cercaron la ciudad.
Logroño estaba defendida por apenas unos pocos soldados y los propios ciudadanos. Sin embargo, la ciudad se negó a rendirse.
El milagro de la supervivencia
Durante el asedio, que duró 17 días, los alimentos escaseaban. Según la leyenda, los logroñeses sobrevivieron gracias a tres elementos que hoy son sagrados en la fiesta:
Peces: Los pescaban furtivamente en el río Ebro a través de los túneles y alcantarillas.
Pan: Elaborado con el trigo que quedaba en los silos.
Vino: Almacenado en las bodegas de la ciudad.
La victoria y el Voto
El 11 de junio, día de San Bernabé, las tropas francesas levantaron el cerco y se retiraron ante la llegada de refuerzos castellanos y la férrea resistencia local.
Para agradecer la victoria, la ciudad juró el Voto de San Bernabé: una promesa de celebrar perpetuamente al santo cada 11 de junio. Carlos V, en reconocimiento a la valentía de la ciudad, le otorgó las tres flores de las que hoy aparecen en el escudo de Logroño.
Evolución de la fiesta
Lo que empezó como una conmemoración religiosa y militar ha evolucionado hasta hoy:
Siglos XVI-XIX: Se centraba en actos religiosos y el desfile de la bandera.
Siglo XX: Se incorporó el reparto masivo de pez, pan y vino en la Puerta del Revellín, el único resto de las murallas que resistieron el ataque.
Actualidad: En 2015 fueron declaradas de Interés Turístico Nacional, destacando por sus recreaciones históricas donde los vecinos se visten con trajes del siglo XVI.